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15/12/2024

Lambidas

Lambidas | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El nuevo embajador de Trump en Argentina, Peter Lamelas, se anuncia como un “anticomunista” y eso demuestra que la Casa Blanca no duda en seguir gastando pólvora en chimangos.

Oliverio Jitrik

El apellido de Peter Lamelas, quien será el nuevo embajador de Trump en Argentina parece una orden innecesaria, o una instrucción inútil cuyo cumplimiento va de suyo, no hace falta siquiera recordarla a quien, constitutivamente no sólo la cumple sino que la propone de antemano y la ejecuta con gula, disfrutando cada lambida. Peter se anuncia como un “anticomunista” y eso demuestra que la Casa Blanca no duda en seguir gastando pólvora en chimangos, es tan inútil como sancionar a Rusia y China por enésima vez. ¿Se necesita en estas tierras alguien que promueva el anticomunismo? ¿No tienen a Chucky para eso? Los asados ya no serán acaso en territorio explícito de los “esteits”, como los que armaban cada domingo con Massa, sino ya en Olivos, cuyas parrillas, como que es sabido, son mejores.

El esquema piramidal del lamehuevismo puro europeo que sostiene, tal como la tortuga de la cosmogonía védica, no a la Tierra sino al puñado de globalistas otananglonazionistas (!) que nos tienen en vilo será quebrado, inevitablemente, por las buenas, por las medias buenas o por las malas.

El primer caso, el bueno, sería una capitulación incondicional de Zelenski pasado el 20 de enero, cuando los nazis supuestamente ya no cuenten con el suministro masivo de armamento y que Trump acepte que las demandas de Rusia sean totalmente satisfechas. Debe descartarse entonces por ser un triunfo del raciocinio: y eso es insensatamente fantasioso.

La solución de las “medias buenas” es la destrucción de todo el mando ucronazi y eso puede facilitarse con misiles Oreshnik para inhabilitar la infraestructura de defensa aérea del régimen de Kiev, primero, y rematarse en lo inmediato con misiles Kinzhal e Iskander, temibles pero con menor poder “quirúrgico” que el “avellano”. Estas dos primeras soluciones mantienen intactas las tierras europeas, todo confinado a Ucrania, si se supone que la OTAN no se quede quieta y, desgraciadamente, provoquen la tercera solución, la que los sensatos no queremos. Si la historia va por cualquiera de estos dos caminos, implicaría que Europa occidental prefiera la paz y el artificial estado de bienestar logrado desde Marshall y Bretton Woods, NH.; aunque calladamente deban reconocer que “Putin” se salió con la suya. En dicho caso, no veo tampoco a sus poblaciones reclamándole a herr Rutte y Frau Von der Leyen el que los haya engañado. A masticar el antirrusismo y a callar. Con el pasar de los años, el consumo y producción se irían recuperando: el dichoso estado de bienestar tan ponderado por las clases medias latinoamericanas quizás vuelva a florecer, recuperando cabalmente aquel beneficio conseguido solamente por el deseo de los Estados Unidos de fortalecer a Europa después del 45, con el único objetivo de contrarrestar a la URSS: la Europa esa tan deseada para la gilada que es, matemáticamente, producto directo del marxismo leninismo. No es entonces gratuita la fusión OTAN/Bruselas, una puta que le sale a Washington más cara que lo que aquella le resultó a McCartney: la ecuación que entendió Trump. El problema es que, sin Europa financiada, el globalismo va quedando cojo, porque tarde o temprano franceses y alemanes, si quieren seguir consumiendo y produciendo “du bon pain” van a tener que bajar la cresta e, inevitablemente, ver con otros ojos al mundo BRICS. La tercera y última solución ha sido comentada demasiado: es el uso de armas nucleares tácticas y un camino casi inmediato al Armagedón. Creo que se ha subestimado el amor de Occidente por su hegemonismo centenario y el dólar. Y son valientes: no es descabellado que un inglés prefiera morir por “el libre mercado” que admitir una derrota con “Putin”.

Pero el Presidente Putin nos sigue dando clases de Geografía y de Cinemática. Por qué es inconveniente agruparse en países pequeños con alta densidad de población. Qué significa “hipersónico”. Cómo entender el tiempo de vuelo de los Oreshnik. Qué significa -como instrumento pedido a gritos por la nazería báltica- que Minsk cuente con estos misiles, que son los actores de una revolución en el esquema de la disuasión. Aún sin cabezas nucleares, pueden alcanzar y destruir cualquier objetivo de la OTAN sin necesidad de contaminar por milenios lo que quede de la superficie terrestre, en la conjetura de que la OTAN soltaría todo ante un ataque nuclear táctico de Rusia a los objetivos decisivos (que incluyen los del norte de Italia).

El capítulo sirio es, sin duda, un triunfo de la OTAN/Israel y el Gran Turco. Y la satisfacción de los objetivos de Israel: la destrucción de todo vestigio del “régimen” de Asad, la posibilidad de atacar las instalaciones nucleares de Irán desde el norte y el genocidio total en Gaza. Estos yihadistas “moderados” ya han asesinado en estos pocos días batallones enteros del Ejército Árabe Sirio, y han destruido santuarios chiítas. La tumba de Hafez el Asad -el padre de Bashir- ha sido profanada a bombazos. Y Occidente, siempre sanguinario como hipócrita, está contento. Por ahora. Vasos comunicantes mediante y todo esto no hará más que catalizar la victoria decisiva de Rusia sobre Kiev.


 

29/07/2016

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