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Columnistas
10/07/2022

Como alambre caído

Como alambre caído | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

De una lectura virtual a la gorra hasta el encuentro con poetas en el sur de Argentina y Chile, el autor va descorraleando con Laura Yasan, Omar Lara, el Balada y Marcos Silber.

Rafael Urretabizkaya

[email protected]

Centro a la olla popular

El 18 de abril de 2021 recibo un mensaje de Laura Yasan. Se presenta, me cuenta que le dio mi contacto María Teresa Andruetto y que me está invitando a leer poesía en un ciclo llamado POESIAXVOZ. Me dice que se pasa una gorra virtual a beneficio de un merendero o de una olla popular según cada edición, y que en esta ocasión será para “Casa Cultural Víctor Jara” de CABA (ciudad autónoma de Buenos Aires). Claro que sí Laura, mucho gusto y cuándo sería la cosa. Me dice que el 16 de mayo, que le mande alguna data y poemas. Le mando al rato y quedamos en conversa de este modo que aunque virtual, le arrima el bochín a la presencia. Que anda aproximándose digamos mejor, a cierto modo de verdad habilitado por la pandemia. Es que charlar por la computadora con Laura que está en Buenos Aires, con Pablo que está en Italia, con Carlitos que está en Córdoba, con Male que está en La Plata o con la Chinita que está viviendo en una valija, nos deja a todos equidistantes y por eso y ojalá, cerca.

Los días que vinieron la seguimos. Me interesé por la obra de Laura Yasan, lo que podía mostrarme internet y encontré mucho y fascinante.

 

Hoy función hoy

Como todos los días despierto sobre un riel

confundida en el rumbo de los trenes que parten

la fe con su martillo


 

La perla magias

Ailín Mc Cabe tiene un emprendimiento aquí en San Martín de los Andes de lo más particular. Vos le pedís un libro y ella primero te dice que sí, que gracias, que va a estar atenta y que te lo va a encontrar. Me imagino que va haciendo una lista y otra amiga suya revuelve las mesas de usados con la lista que ella va armando. Y que cada tanto van apareciendo los encuentros, los tesoros, se van juntando la necesidad con el deseo, el hambre y las ganas de comer, los libros y su lector.

Le pedí Ripio, de Laura Yasan, y ella me dijo que sí, que gracias, que paciencia. Claro, ningún apuro, gracias a vos.

El emprendimiento de Ailín se llama apenas, “La perla libros”. Porque ella es humilde. Creo que de mínimo debería llamarse “La perla magias”.

pongo el cuerpo en la calle y espero de la suerte algún favor

otra vez cacería

el pecho una recámara de aire comprimido

besos de corto alcance

palabras que no llegan a matar

 

El 16 de mayo se hace el encuentro virtual. Laura Yasan maneja el asunto con cercanía y sonrisa. Entonces va sucediendo lo mejor, escucharnos junto a la ilusión de que otros y otras estén también en escucha, y que ojalá se consiga algo para esa olla, pero cómo saberlo. Ese rato aparecen con sus poemas Tere Andruetto y Patricia Rodón. También hace una música muy bella Verónica Morales y la artista plástica Silvia Katz trae maravillas. Luego dos chicas de la “Casa Cultural Víctor Jara” nos cuentan la tarea que llevan adelante. Lo hacen con esa serenidad que tienen las personas generosas. Que les permite sonreír por la calle o no, pero dan cada paso como diciendo vamos mundo, vamos gente, vamos mundo; así, con ese estilo. Muchas gracias, muchas gracias, por aquí y por allá, y las ventanas del zoom que comienzan a cerrarse y la casa de cada quien a reaparecer.

Con Laura seguimos conversando los días siguientes. De pájaros, del invierno, de la pandemia, de sus libros, cosas así. Me dice que encontró en internet a Tata Cedrón cantando “Caballo partido”, un poema de mi libro Circo, y charlamos del Tata, de La Musaranga. Laura tiene una especie de asombro con algunas cosas, pero al mismo tiempo parece venir viajando por una melancolía invencible, añorando lo liviano. Tiene un asombro entonces experimentado, que es más bien un desasombro. Pero es amable y le encanta sonreír. Al menos cuando la leo en el chat presiento una sonrisa, como en la fotito que aparece, como el día de la olla.

Un día charlamos de los circos, y pocos días después, el 20 de junio, me entero no sé muy bien por dónde, que se quitó la vida.

 

vuelvo a cargar y sale circo

monos amaestrados

pañuelos infinitos de la boca

 

El 1 de julio me llama Ailín. La Perla hizo sus magias y ella ahora tiene Ripioen sus manos. Dale, gracias, qué maravilla ¿Sabías que Laura Yasan se quitó la vida? Sí, dice Ailín. Hacemos silencio para que pase Laura sobre nosotros y quedamos en encontrarnos al medio día siguiente en un café del centro. Así sucede. Ailín está sola en una mesa para cuatro cerca de la ventana. Me entrega Ripio, usado pero en perfecto estado, lo abro buscándole señales, ojalá una dedicatoria. Y la encuentro:

Para el gran poeta Omar Lara, en Buenos Aires con mi amistad

Laura Yasan 06/13

Firmado por ella para Omar Lara, le digo a Ailín, “lo conozco a Omar Lara. Es un poeta chileno, poeta de los lares como Tellier. Estuvimos en una feria del libro en Valdivia en su homenaje. Él hace la revista Trilce, una revista increíble, conseguí casi todos los números gracias a Lucía Cofré y a él mismo. A esa feria fuimos de Argentina Bruno Di Benedetto, Jorge Spíndola y yo. No sé qué pasaba con el cambio de moneda pero nos dieron mucha plata, salimos de carrete, nos divertimos, traje de regalo lápices de colores en una caja de madera, invitamos a tomar algo a Omar Lara que no nos daba mucha bola”. Ya desde el primer renglón de mi comentario, Ailín La Perla googlea, espera que termine mi sarasa de recuerdos y comienza a leer la data posta: Sí Rafa, “Omar Lara poeta, editor y traductor. Fue el fundador y principal impulsor del grupo y la revista de poesía ‘Trilce’, aparecidos en Valdivia en 1964 bajo el alero de la Universidad Austral de la misma ciudad. Y Durante los años sesenta fue uno de los principales animadores del panorama literario nacional organizando encuentros en el sur de Chile junto al grupo ‘Trilce’ o publicando antologías con la obra de sus contemporáneos y pares. Nació en el pueblo de Nueva Imperial, en el sur de Chile, el día 9 de junio de 1941 y murió hoy 2 de julio”. Nos miramos. “A las 7 de la mañana de una cardiopatía”.

me toca equilibrista sobre cable de fuego

campo minado rock ferretería

nunca me sale cisne ni princesa. (“La función hoy”, en Ripio)

La mesa para cuatro ahora está completa. Ailín y yo enfrentados y hacia el lado de adentro y junto a las ventanas, Laura Yasan radiante y sonriente como en la solapa del libro pero aún más y Omar Lara, taciturno, disfrutando el encuentro con la serenidad del hombre que sabía hace ya un rato que no haría algunas cosas.


GRAN HIMALAYA

Es un hecho que no subiré jamás a las cumbres

del Gran Himalaya;

está escrito que los hombres allí se vuelven

dioses

y el poder temible de la naturaleza disminuye a

los seres: sus pasiones,

a una blanda indolencia.

 

Pego la vuelta para casa. Con mi libro, con Laura, con Omar. Gracias Ailín, gracias a vos. Es uno de esos días soleados de invierno que tienen tanta puntería con la medida de mi corazón en julio. Frío sin viento, ni lluvia, ni nieve. Frío.

Ya en casa lo llamo a Bruno Di Benedetto y al Jorge Spíndola, queridos amigos. Quiero corroborar esa parte del viaje junto a ellos, si estuvimos con Omar. Seguro se acordarán que anduvimos con Yenny Paredes, que fuimos todos a casa de Pedro Guillermo Jara y de Maha Vial, que reímos hasta mearnos, hasta la inmortalidad. Quiero compartir con ellos esta dedicatoria, estos mensajes. Soy ateo como el termo y el mate aquí a mi lado, pero creo no ser sordo ni boludo, y estos poetas con la muerte fresca en algo andan. Jorge atiende enseguida. “Sí Rafita querido”, me dice, “lo conociste en esa feria. Varias veces candidato a premio nacional de Chile, fundador del grupo Mandrágora. Fueron tremendos poetas, fundador de la revista ‘Trilce’. Estuvimos con él en esos días, Omar Lara era el invitado de honor. En la universidad Austral donde hacía mi doc se lo postuló varias veces a premio nacional y yo a Elicura Chihuailaf que finalmente se lo dieron pero te digo; la obra de Omar Lara es maravillosa, su aporte a la literatura chilena y latinoamericana, porque es un poeta del carajo, un poeta de ácido en la selva Valdiviana, un viaje. Ahora Rafita, el viaje que pega ese libro a vos de manos de Laurita, poetaza, poetaza (insiste) y que te llega hoy, no sé, fíjate en que andan estos viejos, que están diciendo”.

 

Pero yo no subiré al Gran Himalaya,

tropezaré con las piedras del camino,

me embriagaré con deleznables licores,

seguiré maldiciéndome con ternura.(Gran Himalaya, en Oh buenas maneras, de Oscar Lara)


“Escuchá hermanito lo que me pasó a mí”, sigue Jorge. “Resulta que estoy pensando en donar unos libros a la cátedra de literatura patagónica de Trelew. La cuestión es que voy pasando por la biblioteca y digo, qué hace acá este libro de Marcos Silber. Lo aparto y me pongo a leer los poemas del viejo. Abro la compu y pum, falleció Marcos Silber hace una hora más o menos, como te pasa a vos con Omar Lara más el agregado de la muerte de Laurita ¿Cómo pude sacar un libro de Marcos? De repente me cae un poema de mi hermano Balada, fallecido, mi hermano hermoso, viajero de la vida, estuvo en Ezeiza, en el Beagle. Entendés, le escribí un poema a mi hermano guiado por Marcos Silber cuando dice, escribo por venganza de mi padre analfabeto. Y lo otro que te quería decir boludo, es que te dediqué un poema en el libro que sale ahora, en unos días. En Flores encontradas que ya está en la imprenta. Así que cuando te mande el libro sabrás cuál es. Rafita te quiero montón loco. Hoy el viento está desatado en Comodoro. Sin límites el chabón. Suelto, desparramado. No me extrañaría ver pasar un viejo volando”.

Vuelvo a Tere Andruetto, por ella estuve en esta olla que sigue cocinando. La Tere vive en modo de gauchada para que las casualidades ocurran. Le cuento y me dice, “ay rafa, no sé qué decir, me he quedado sin palabras”. No se hace caso y continúa; “la palabra, la poesía, la palabra como una corriente que va de uno a otro y por ahí encalla en alguna parte, en el dolor de algunos, y por ahí se hace luz también. Te abrazo”.

Sigue siendo 2 de julio. Son las cinco de la tarde y aunque nada que ver con la tormenta de potrillos en el cerro Chenque que alborota la cabeza de Spíndola, se está levantando aquí algo de viento.

 

Laura, Omar, Balada, Marcos y

Ni una pluma les arranca

el viento que los tiembla. (Los pájaros chifío, en Flores encontradas, de Jorge Spíndola)

29/07/2016

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