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Columnistas
10/07/2022

Aguafuertes del Nuevo Mundo

El polo educativo que no es tal

El polo educativo que no es tal | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.
Roca: un destino bifronte entre su historia como productora frutícola y sus posibilidades como polo educativo. (Foto emblemática del centro de la ciudad).

El autor de este artículo, docente de la Universidad del Comahue, exalta los logros de esa institución y hace una enfática defensa de las universidades públicas. Pero describe deficiencias en la infraestructura de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, particularmente en el departamento de Comunicación Social.

Ricardo Haye *

Quizás no sean tantas las personas que se hayan detenido a pensar que la ciudad de Roca posee tres universidades públicas: las del Comahue y de Río Negro y el IUPA, Instituto Universitario Patagónico de las Artes. A ellas podría sumarse también el Instituto de Formación Docente. Deben ser pocas las ciudades argentinas que pueden presumir de lo mismo.

Esta circunstancia bien podría conducir a que la Capital Nacional de la Manzana se convierta, además, en un polo educativo de consideración, tanto a nivel patagónico como nacional.

Al corazón del Alto Valle del Río Negro llegan estudiantes de toda la región y, ocasionalmente, también algunos que provienen de puntos más distantes. Hasta ahora no se han concentrado las energías suficientes para que esta circunstancia no sea solo “ocasional”.

Pero convocar a venir a estudiar aquí supone resolver algunas contradicciones básicas. Hace alrededor de un par de meses se conoció el resultado de un ranking internacional de universidades que colocó a la del Comahue (UNCo) en el lugar número 9 entre las argentinas. El dato es de carácter significativo, sobre todo cuando se analiza que la página del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) registra 70 instituciones educativas públicas y que existen otras más de 60 bajo gestión privada.

Esa posición que se le asigna a la UNCo surge de indicadores como el éxito que alcanzan los graduados, las distinciones que obtienen sus docentes, el número de publicaciones y de investigaciones de calidad que se producen.

A fin de que nadie piense que es un resultado manipulado para contrastar con aquel apotegma insidioso y humillante del macrismo respecto de las personas “que caen en la universidad pública”, debe señalarse que la organización que realizó y publicó el estudio es una consultora líder a nivel mundial, establecida en los Emiratos Árabes. Desde allí ofrece asesoramiento a gobiernos y universidades de todo el planeta. Sus rankings se publican desde hace más de diez años y si no fueran definitivamente fiables es difícil que se hubiesen sostenido toda una década y que la propia organización pudiera seguir vendiendo sus servicios como lo hace.

Esa sensación de orgullo que experimentamos los integrantes de la comunidad universitaria del Comahue tiene que ver con nuestra conciencia de quiénes somos: una universidad mediana, que aún no tiene 60 años y que se codea con los grandes centros de estudios del país, algunos de los cuales poseen mucha más historia. Basta recordar que la Universidad Nacional de Córdoba tiene más de 400 años y la de Buenos Aires supera los dos siglos. Que Tucumán posee una casa de estudios desde 1875 y La Plata otra desde 1889. La UNCo está ahí, confirmando que la mejor opción para formarse pasa por las universidades públicas, a despecho de las personas que continúan pensando que esos lugares son especies de pozos en los que se acaban hundiendo los menos afortunados.

Se nos infla el pecho al saber quiénes somos y a qué nos dedicamos, pero no nos engañamos. Enseñamos y aprendemos en condiciones que distan mucho de ser las ideales y que en numerosas ocasiones nos avergüenzan.

El departamento de Comunicación Social, que gracias al esfuerzo enorme de dos de sus integrantes logró montar un Museo de la Comunicación Regional, enseña con equipos que están más para una exposición de antigüedades que para la producción de contenidos. Y cuando algo se rompe, recurre a la vieja tradición criolla de “atarlo con alambre”. Pero resulta que el alambre se va acabando. Y la paciencia también.

Un set de televisión en estado muy precario.

 

Hace tiempo ya que la obsolescencia alcanzó a computadoras, cámaras, micrófonos, controles, equipos de sonido, islas de edición y proyectores que tienen entre 10 y 20 años de antigüedad y cuya vida útil se encuentra más que agotada. Y, como si eso no fuera suficiente, el edificio en que se imparten clases posee severas deficiencias, con techos incapaces de parar la lluvia, cables expuestos, falta de ventilación adecuada, mala iluminación y paredes rajadas, condiciones congruentes con una estructura que no fue diseñada para su uso actual, que tiene una antigüedad de medio siglo y que se mantuvo prácticamente inalterada todo ese tiempo.

Un pasillo del edificio más antiguo de la Fadecs (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales), concebido para otras funciones hace más de 50 años y sin mantenimiento adecuado.

 

Estas son las contradicciones en medio de las que se desenvuelve a diario la capacitación en este y en otros rubros, razón por la cual la asamblea de docentes y estudiantes de Comunicación Social reclamó a las autoridades de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, la declaración del estado de emergencia tecnológica y edilicia.

Mampostería que se desprende de los techos.


Sorprendentemente, en estas condiciones y produciendo contenidos con tecnologías domésticas que difieren absolutamente de las que les esperan en el mercado laboral, en los últimos años varios estudiantes alcanzaron premios en certámenes y competencias nacionales como el Festival Audiovisual de Bariloche, las Jornadas Universitarias La Radio del Nuevo Siglo y las muestras de trabajos prácticos que organizan la REDCOM (Red de Carreras de Comunicación de la Argentina) y FADECCOS (Federación Argentina de Carreras de Comunicación Social.

Techos en mal estado que no atajan la lluvia. Sistemas de cableado expuestos a la humedad.

 

La ciudad no tiene una infraestructura adecuada para recibir estudiantes de afuera: los alquileres suelen ser prohibitivos y además faltan unidades habitacionales. Y los que viajan a diario son verdaderos héroes y heroínas que soportan un sistema de transporte caro y de pésima calidad. Enseñar y aprender en estas condiciones exige una enorme fuerza de voluntad, pero aún con ella estamos en condiciones desventajosas respecto de los actores de procesos educativos de otras regiones del mundo e incluso del país.

La carrera de Comunicación Social procura preparar futuros profesionales que produzcan una comunicación social comprometida, sensible e imaginativa. Sentimos que es lo que al mundo le hace falta, sobre todo en momentos de reflujo histórico del pensamiento progresista; en tiempos en que el autoritarismo avanza, amenazante sobre nuestras conciencias. No solo es un riesgo enorme que crezca la derecha extrema: es doloroso que comience a recoger adhesiones entre quienes van a ser sus primeras víctimas. Muchos de los que hoy creen que la alternativa pasa por el neoliberalismo van a ser los primeros en sufrir la conculcación de sus derechos a manos de los fugadores de divisas, los vaciadores del país, los desguazadores del Estado.

Es la comunicación la que debe contribuir con una labor pedagógica y mayéutica de desacondicionamiento mental. Son los futuros comunicadores actualmente en formación los que deben enriquecer la capacidad de análisis y prospección de la sociedad, para que evitemos tropezar nuevamente con esas piedras que ya tuvimos enfrente y que se empeñan en seguir atravesándose en nuestro camino. Solo lo vamos a lograr con presupuestos universitarios acordes con nuestras necesidades de desarrollo. Nuestro país únicamente podrá reconstruirse cuando se cumpla lo que manda el artículo noveno de la Ley 26206 de Educación Nacional, que señala: “El Estado garantiza el financiamiento del sistema educativo nacional conforme a las previsiones de la presente Ley. Cumplidas las metas de financiamiento establecidas en la Ley 26075, el presupuesto consolidado del Estado Nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires destinado exclusivamente a educación no será inferior al 6% del Producto Interno Bruto”.

Ceremonia de graduación en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNCo.

 

Estamos frente a la necesidad de preservar nuestra soberanía y nuestra identidad en un contexto poco propicio en el que se ciernen amenazas sobre el sistema educativo, el sistema público de Salud, la defensa de los derechos humanos y la preservación de derechos de todos los grupos sociales. Necesitamos cuidar el aparato productivo nacional, proteger las fuentes laborales y asegurar un ingreso digno para toda la ciudadanía. Queremos asegurar el futuro de los chicos y garantizarles a los mayores el crepúsculo para el que trabajaron toda su vida. Reclamamos lo que corresponde. Permítannos estar a la altura de las circunstancias. Déjennos forjar la comunicación que resulte capaz de robustecer nuestra capacidad de resiliencia, que sea reparadora de injusticias, que contribuya a equilibrar las asimetrías sociales, que fortalezca los vínculos a partir de principios como la solidaridad y la fraternidad y que -siempre- guarde lugar para las ilusiones, las utopías, las esperanzas.



(*) Docente e investigador de la Universidad Nacional del Comahue y el Instituto Universitario Patagónico de las Artes.
29/07/2016

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