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Columnistas
08/05/2022

A tres años de aquella decisión de Cristina

A tres años de aquella decisión de Cristina | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

La vicepresidenta y el presidente son responsables por el deterioro de la unidad en la coalición creada por ella y que ambos acordaron. Debilitan más todavía a un gobierno que recibió un país devastado, tuvo que gestionar la tragedia del Covid y está bajo asedio de corporaciones locales y poderes extranjeros.

Miguel Croceri

Dentro de pocos días se cumplirán tres años del anuncio de Cristina Kirchner que revolucionó en su momento la coyuntura política nacional. El 18 de mayo de 2019, la entonces senadora nacional por Unidad Ciudadana y ex presidenta de la Nación -elegida dos veces para desempeñar el cargo- comunicó en un video que proponía a Alberto Fernández como precandidato a presidente de la República, en un binomio electoral que ella integraría como precandidata a vicepresidenta. (El histórico video puede ser recuperado en la página web de la agencia de noticias Télam. Publicación del 18/05/19). 

Como se sabe, la sorpresiva y audaz iniciativa descolocó al régimen de derecha encabezado por Mauricio Macri y sostenido por las corporaciones locales y los factores de poder extranjeros, y resultó ampliamente exitosa en los comicios que se realizarían meses después (en las primarias del 11 de agosto y en la elección general del 27 de octubre).

En pocas semanas se constituyó el Frente de Todos (FdT), el cualintegró a sectores del peronismo que habían sido acérrimos opositores a Cristina en su segundo mandato presidencial, y además se sumarondiversasfuerzas aliadas. Esa coalición derrotaría en primera vuelta a la fórmula de Juntos por el Cambio (ex Cambiemos) que postulaba la reelección de Mauricio Macri con el tránsfuga Miguel Pichetto como vice.

(El diccionario de la Real Academia Española, RAE, define que la palabra “tránsfuga”, en una de las acepciones, alude a la “persona que abandona una organización política, empresarial o de otro género, para pasarse a otra generalmente contraria”. Definición de la RAE). 

Tres años después de aquella trascendente decisiónde la líder del kirchnerismo, el deterioro de la unidad interna del frente gobernante tiene rasgos autodestructivos. La expresión más aguda de la crisis es que el presidente y la vicepresidenta no mantienen ningún tipo de diálogo ni en público ni tampoco privadamente, según múltiples noticias difundidas por los más diversos medios periodísticos.

Lo anterior no excluye las gestiones defuncionarios o dirigentes que actúan o desean actuar como intermediarios entre el jefe del Estado y la titular del Senado, pero el hecho mismo de que sus comunicaciones se mantengan -eventualmente- a través de otras personas, es la confirmación de un vínculo político profundamente dañado.

Cabe aclarar que esta no es la peor de las rupturas políticas entre un/una presidente/a y su vice en el pasado reciente de Argentina. Hubo otras mucho más graves.

En el año 2000 Carlos “Chacho” Alvarez renunció a la vicepresidencia de la Nación tras divulgarse que desde el gobierno que encabezaba Fernando de la Rúa se habían pagado sobornos a senadores/as del justicialismo y del radicallismo para aprobar la llamada “reforma laboral” que eliminaba derechos de los/las trabajadores/as.

Ocho años más tarde, y tras haber llegado al cargo por un acuerdo del kirchnerismo de esa época con una parte de la Unión Cívica Radical (UCR), el entonces vicepresidente Julio Cobos se pasó a la oposición en julio de 2008, apenas siete meses después de comenzar su mandato.

La primera acción de Cobos en tal sentido fue su recordado voto de desempate en el Senado, con el cual quedó rechazado el proyecto de ley de retenciones móviles a la soja y otros cultivos. Fue en el pico más alto del gigantesco movimiento desestabilizador provocado por el poder agropecuario contra un aumento de los aranceles de exportación, que tomó la forma del mayor sabotaje al tránsito y al abastecimiento jamás perpetrado por sector alguno de la economía en contra del conjunto de la sociedad.

Responsabilidad histórica

Losantecedentes mencionadosindican que, lejos del tremendo dilema ético y político planteado por el caso de Álvarez -saber que el gobierno que él integraba pagaba coimas a legisladores/as-, y mucho más lejos aún del peligroso y miserable transfuguismo de Cobos, el conflicto actualentre el presidente y la vicepresidenta se debe a discrepancias sobre decisiones fundamentales de la acción de gobierno.

Es decir que las razones son legítimas dentro de un frente político inédito -quizás sin antecedentes en el mundo- donde la figura más importante del país se autoexcluyó de competir por la presidencia de la Repúblicay propuso en cambioa un dirigente con atributos para articular una coalición de mayor amplitud, que sirviera tanto en la contienda electoral como enla gestión gubernamental y sus respaldos parlamentarios.

Pero precisamente por haber sido Cristina la autora intelectual y líder de la construcción frentista, y Alberto quien llevó adelante la tarea de hacer confluir a diferentes sectores en la elección y, después del triunfo -por último pero sin embargo lo más importante- ejercer personalmente como jefe del Estado, ella y él son los primeros que deben resguardar la mayor fortaleza posible del espacio que encabezan y que tiene a su cargo nada menos que el gobierno de la Nación.

En cambio, hoy los dos son los principales responsables del deterioro que sufre la unidad del frente político ideado por la líder del kirchnerismo y que ambos acordaron. Y que fuera avalado -en general aplaudido y alabado- por el conjunto de las dirigencias y militancias del peronismo y sus aliados, y en su momento respaldado por una mayoría electoral ciudadana.

El hecho de que ni siquiera mantengan diálogo es una actitud perjudicial gravísima, que se multiplica hacia abajo en todos los niveles del funcionariado responsable de gestionar cualquier área del Estado nacional, con similares efectos en ámbitos provinciales y municipales.

Quien finalmente paga las consecuencias es el pueblo de la Nación, ya que se debilita todavía más un gobierno que intenta representar los intereses nacionales y populares, tras haber recibido un país devastado por cuatro años del régimen oligárquico-neoliberal, que además tuvo que gestionar la tragedia del Covid, y está bajo asedio permanente de las corporaciones locales (por ejemplo los monopolios y oligopolios formadores de precios, las cadenas mediáticas de derecha y el aparato judicial corrompido) y de los más grandes poderes extranjeros (como el FMI, Estados Unidos, las mafias financieras y en general los conglomerados empresariales trasnacionales).

La responsabilidad histórica del presidente y la vicepresidenta reclaman de él y de ella un drástico cambio de actitud, y lo merecen especialmente los millones de ciudadanas y ciudadanos que depositaron su confianza y su voto en el Frente de Todos.

29/07/2016

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