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Neuquén, Domingo 02 de Octubre de 2022
7:22 PM
 
 
Columnistas
12/12/2021

Decime si exagero

La producción cultural se abrió paso a través de la pandemia

La producción cultural se abrió paso a través de la pandemia | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Algunas manifestaciones fueron globales y estuvieron propulsadas por las principales empresas transnacionales del entretenimiento, otras fueron independientes. Este es un listado de importantes acontecimientos culturales cocinados y servidos durante esta pandemia mundial.

Fernando Barraza

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La pandemia del SARSCoV 2 nos mandó a guardar a todxs en todo el planeta.

Si queríamos salir vivos de todo este despelote sanitario global, era necesario que -tal y como hemos hecho desde el medioevo cuando se presenta una epidemia- nos aislemos. Y eso hicimos, porque eso pasó. Aún hay gente que discute esto que hemos hecho, por lo general con muchos más argumentos colindantes a lo meramente disquisitorio que a lo científico; pero los hay, eh. En medio de esa locura que significó romper con los principales hábitos de socialización al unísono, las personas que producen y generan expresiones culturales y artísticas siguieron trabajando. Algunas referenciaron el momento que vivíamos como humanidad. Otras, por el contrario, optaron por dejar volar su creatividad por fuera de la coyuntura.

Este dossier trae entonces varias de esos trabajos paridos o elaborados y terminados en pandemia, un cúmulo antojadizo de obras que van desde los productos empresariales de las más grandes empresas del entretenimiento a obras gestadas y motorizadas desde el siempre épico campo de la producción independiente y regional.

Empecemos ¿quieren?...

 

Una serie: “Cheyenne et Lola” (2020)

De la mente de la francesa Virginie Brac, una mujer con un talento inmenso, nace esta miniserie que -como quien no quiere la cosa- llegó a fines de 2020 a las pantallas de Europa y EEUU para dejar una marca única que -dicen- en 2022 veremos por aquí en Amazon Prime.

La serie cuenta la historia de dos mujeres jóvenes, Cheyenne y Lola que forman la típica y siempre rendidora fórmula de la pareja despareja. Con este cliché como premisa Brac (tremenda novelista, hay que dar este dato) construye una historia en la que están presentes y en primer primerísimo plano los siguientes temas: racismo en Europa, precarización laboral en Europa, mercado humano de tráfico de personas en Europa, misoginia en Europa, banalización y estigmatización de las personas por su aspecto físico en Europa, etcétera. Todo aquello que el “mundo moderno” trae consigo como efecto colateral dañino y las sociedades encumbradas ocultan debajo de la alfombra queda expuesto en los 8 capítulos de esta profunda serie disfrazada de entretenimiento. La dupla protagonista surfea este todo complejo y por momentos rugoso (por no decir completamente ríspido) con mucha entereza, mucho garbo, a veces hasta con una sensualidad total. Allí van Cheyenne y Lola: imperfectas, valientes, torpes, falibles, contradictorias, siempre humanas. Una viene con el cartel de ex-presidiaria en la frente y trabaja de mucama en los ferrys que cruzan de Francia a Inglaterra; la otra es una buscavidas que se apoya en su inocente imagen de mujer caucásica y de belleza canónica que supuestamente no puede hacerte mal “porque es rubia y tonta”. Juntas son dinamita, juntas son dignidad. No es policial, no es thriller, no es comedia, no es drama social. Es todo junto y a la vez. Se puede descargar de torrent por ahora. Vale la pena.

Muralismos: una galería a cielo abierto. Chelo Candia, CoMuM y Elisa Algranati (2020/21)

Las artes visuales, como todas las disciplinas del arte sin excepción, perdieron su contacto presencial con las personas y tuvieron que buscar su canal de expresión a través de las redes sociales y las plataformas de streaming. Por supuesto que para lxs artistas plásticos dedicadxs a la pintura fue un momento profesional delicadísimo. Quienes ya venían desarrollando trabajos digitales, profundizaron en el terreno de la virtualidad, y quienes no lo hacían… ¡pues tuvieron que incursionar! De todas maneras hubo una disciplina que -por irremplazable e imposible de desarrollar en virtualidad- no solo perduró en pandemia, sino que se convirtió en la única galería de arte que la gente pudo ver en pandemia, a medida que las restricciones iban menguando, y fue una hermosa galería a cielo abierto, donde las paredes protagonizaron -quizás más que nunca- la bella impronta de la expresión artística. Esa disciplina, claro está, fue el muralismo.

Déjennos contarles sobre tres productorxs de belleza mural en particular, dos son personas, una es un colectivo. Vamos por partes…

1) Chelo Candia

El pequeño gran muralista de Allen es un personaje ya consagrado en el siempre prolífico y grosso mundo de la historieta argentina, pero desde hace ya muchos años también ha trascendido como muralista y sus obras en paredes de todo el Valle, la Patagonia y diferentes partes del país, son reconocidas por ser un auténtico entrecruce entre el típico arte muralista y el discurso narrativo de la historieta. Las dos cosas quedan impresas por las paredes en las que pasa el Chelo.

En pandemia su trabajo fue constante. Ni bien empezaron a circular los primeros permisos para salir a trabajar al aire libre, llegando la primavera de 2020, Candia empezó a pintar “por fuera” de su computadora. Los tres primeros murales que hizo fueron del más puro paisajismo, algo para nada habitual dentro de lo que suele pintar él, que siempre está ligado a lo social y posee esas cotas de narrativismo que mencionamos recién. Pero este fue un encargo puntual de una persona que -como no podía viajar por la pandemai- quería que en su casa hubiera paisajes híper reales pintados en las paredes exteriores. Chelo aceptó el desafío y fue así como le pintó: el Valle de Uco, el mar Caribe y la costanera correntina. Los tres fueron en la ciudad de residencia de Candia: Fiske Menuco.

A pesar de haber quedado entusiasmado por esa nueva vertiente estética en sus pinceles muraleros, el romance con el paisajismo no duró mucho y enseguida comenzó a recibir pedidos para hacer murales narrativos vinculados con lo social, ya sea en homenaje a trabajos y labores sociales de comunidades, como a pedidos de justicia por actos de esos que entristecen e indignan a sociedades enteras. Así realizó un mural homenaje a lxs trabajadorxs de la Salud, (Fiske Menuco) o un mural dedicado al súper eclipse (en Caín, línea Sur de Río Negro) o el conmovedor mural “Mil flores para Facundo Castro Astudillo” (Pedro Luro), o el mural homenaje a Jaime de Nevares (Neuquén) o el mural contra la Violencia Estatal a raíz de la masacre de los adolescentes (Pergamino), entre otros trabajos. La producción cierra en la sorprendente cifra de 33 murales pintados en pandemia en cuatro provincias distintas de Argentina, cifra que incluye, por ejemplo, una serie de 11 murales históricos en la ciudad de Luis Beltrán que Chelo fue realizando con el aporte testimonial -y muchas veces fáctico, pincel en mano- de lxs vecinxs de la localidad. Chelo siempre fue así: requerido, social y solícito. La pandemia confirmó su importante lugar en el muralismo actual. La gente vio, ve y agradece su obra.

2) Colectiva Mujeres Muralistas CoMuM

Este grupo de mujeres neuquinas conformadas como colectiva artística dice en su manifiesto fundacional: “Nos sabemos mujeres, trabajadoras, artistas, maestras y desde ahí, tenemos una perspectiva, una mirada, un enfoque particular, un modo de ver la vida y los hechos”. Biográficamente dicen de su agrupación: “CoMuM nace en 2016 como resultado de intervenciones artísticas y callejeras en diferentes murales de la ciudad de Neuquén en torno a la función del arte y la cultura de nuestra región. Nos manifestamos desde la premisa de afirmar que la acción muralista como expresión, es una herramienta para plasmar , transformar , concientizar, resignificar y dignificar hechos sociales , creando espacios de cooperación, generando acciones concretas comprometidas con diferentes problemáticas como lo son : los Derechos Humanos, la Educación, la justicia social y la igualdad entre otros”. Claro y preciso el mensaje, tan claro y preciso como es el trabajo que realizaron Laura Iazky, Claudia Solari, Marlis Poggi, Alba Breier, Vanesa González y Virginia Mulhall en los 40 murales que pintaron y mosaiquearon (en técnica mixta) en decenas de ciudades de la provincia de Neuquén y fuera de ella.

Los temas que aborda el grupo son -como ellas mismas han definido en su manifiesto- de un peso simbólico social total. Con solo revisar los títulos que llevan sus obras realizadas en pandemia unx se puede hacer a la idea de por dónde viene la cosa: “JUSTICIA COMPLETA para CARLOS FUENTEALBA” (en Loncopué), “HOMENAJE a AIMÉ PAINÉ” (paredón de Belgrano y Rhode Neuquén Capital), “VIVAS Y LIBRES POR LA NO VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES” (Oeste de la ciudad de Neuquén) entre otras temáticas relacionadas con lo social con una fuerte perspectiva desde los DDHH. Tanto así que el Concejo Deliberante neuquino declaró de interés el proyecto que la colectiva lleva adelante de manera general, pero haciendo un fuerte hincapié en la labor y emplazamiento de pañuelos en diferentes paredones y frentes de casas y edificios de toda la ciudad en torno al Día Nacional de la Memoria por la verdad y la justicia de 2020. Meses después, y ya en plena pandemia, el mismo Concejo declaró de interés Municipal La “GALERIA A CIELO ABIERTO”, creada x CoMuM a la vera de la Ruta Nacional 22 (altura AFUVEN, calle Teodoro Luis Planas., casi Solalique) y -a pleno cielo abierto- rinde homenaje a Milagro Sala, Santiago Maldonado, Carlos Fuentealba (justicia completa), a todas las mujeres VIVAS Y LIBRES, y a les trabajadores de la salud. Feminismo, DDHH y militancia social son la materia prima en el trabajo de estas mujeres que, en tan poco tiempo de vida como grupo, han embellecido diferentes partes de la ciudad con su arte consciente.

3) Elisa Algranati Filmus

Si se la mira con fría distancia, Elisa bien puede llegar a parecer una especie de llanera solitaria, una personaje que piensa sola, actúa sola y proyecta sola; pero Elisa es una artista demasiada abrazada al muralismo para ser una simple artista plástica solitaria. Más bien, todo lo contrario.

El muralismo no es para individualistas ni solitarixs. Por eso es que -a pesar de tener su impronta y estilo personal perfectamente bien definidos- a la Agranati se le conoce el don de generar espacios de trabajo colectivo en los que colegas y comunidades pueden ser quienes terminen redondeando obras que las ciudades atesorarán (si los resguardos se efectúan correctamente) a través de las generaciones.

Existen paredes en México, Cuba, Francia, Chile, Costa Rica y Suecia que tienen obras suyas. Muralizarlo todo es algo que aprendió desde muy joven, cuando se capacitó con el maestro muralista aymara Poncio Cárdenas Canedo. Con 25 años llegó a Neuquén y aquí se quedó. Desde esta norpatagonia fue que proyectó su vida como docente de artes visuales, como “lienzista” empedernida y como muralista consumada.

Obviamente la pandemia la encontró como protagonista ya que -al igual que los dos casos anteriores- la cuenta era lógica y si las ciudades necesitaban que las expresiones pictóricas aparecieran al aire libre, allí deberían ir a buscar a Elisa. Y eso pasó. La encontraron en su taller, que es toda su casa, que está completamente invadida por su trabajo. Elisa salió cuando las condiciones sanitarias empezaron a ser propicias para que la circulación de personas fuera más flexible y desde esas semanas no paró nunca de hacer murales.

El primero de ellos fue la obra denominada “Memoria Ancestral”, un mural con la técnica de esgrafiado que fue seleccionado en un concurso nacional de murales y está ubicado en un paredón de una de las esquinas del cementerio de Neuquén. En sí misma la obra es una fuerte alegoría del espíritu de época que todxs vivimos en pandemia: porque está emplazada fuera del cementerio, porque portó toda la connotación tanática que la pandemia tuvo en nuestras conciencias, porque referencia a la memoria ancestral pero invoca al presente vivo de las culturas pre-existentes y porque repentinamente llenó de colores un cotidiano callejero gris, por el que las personas que recién empezaban a circular tuvieron su momento de alegría alegórica a través de la belleza expresada desde el muro. No es poco ¿no?

Cipolletti, Vista Alegre, Fiske Menuko y Zapala fueron ciudades que requirieron la presencia de Algranati Filmus para que algunas de sus paredes comenzaran a expresar cosas con fuerza. Todos estos murales están en pie y esperamos que así sigan por años y años. Muchas veces la desidia de los mismos estados suele florecer amargamente y se tapan murales. A Elisa le pasó, cuando en 2016 el Ministerio de Deportes de la Provincia le blanqueó por completo el mural dedicado a la memoria de lxs 43 jóvenes asesinados en Ayotzinapa; y más recientemente le pasó cuando le intervinieron con grafitis de discurso de odio y racismo su reciente mural sobre violencia institucional enclavado en la calle Talero. Lamentablemente las calles no están exentas del sinsentido rabioso que tanto se alienta día a día. A pesar de eso, te la has cruzado y te la cruzará a Elisa completamente enchastrada de colores en cualquier punto de tu ciudad, junto a un grupo de personas, poniéndole color y mensaje de compromiso a las calles.

Un documental “Get back” (2021)

En una conversación informal, decía el director de una de las radios públicas de Neuquén que este documental es “un auténtico regalo para la humanidad”. Recojo ese testimonio apasionado porque da cuenta a la perfección de qué es lo que ha sucedido aquí. Más allá del negocio millonario que han realizado Disney (cuando no…) y Apple Corps, este documental es de un valor cultural universal. El ya legendario Peter Jackson ha armado toda esta maravilla con el metraje “sobrante” de las filmaciones de las sesiones íntimas de creación de canciones que los Beatles hicieron en enero de 1969 y que luego terminaron convirtiéndose en “let it be” (el disco y la película). Si Michael Lindsay-Hogg, el director de aquel documental de 1970, eligió contar un final otoñal y casi en sepia, Jackson revisó las cientos de horas que no fueron usadas en aquella película hermosa en su carácter otoñal para mostrar que allí -en el corazón de los Beatles- hubo mucho más que zozobra, desunión y melancolía por aquellos días. Casi en sentido contrario, este nuevo material cuenta una bella historia de amistad, amor, camaradería y un sentido del humor a esta altura famosísimo y particular de los Beatles.

 

Algunos críticos dicen que la película es solo para fanáticos, eso no sería un problema, porque los fanáticos de los Beatles en el planeta se contaron, se cuentan y se contaran de a miles de millones en todo el mundo. Pero ese enunciado no es verdad: aquí tenemos una fábula documental que nos muestra de cerca a cuatro seres humanos brillantes en un momento de agobio y duda; de su propio esfuerzo y talento surgen canciones que son plasmadas por su también brillante equipo… entonces suben a la azotea de Apple a dar su último concierto (¡al aire libre!) y todas esas dudas que pudiéramos tener en relación a los dubitativos, bellos e imperfectos muchachos que vimos en acción durante siete horas de film, se desvanecen en uno de los instantes de magia más grandes que recuerde la cultura universal humana. En este sentido: no es poco el valor como obra trascendente el que tiene el documental ¿no? Encima bendice para siempre a Billy Preston, visibiliza la injusticia total de haber quitado a George Martin del proyecto “Let it be”, vindica a Mal Evans (el más humano quinto Beatle) y erradica la machirulez anticuada de echarle la culpa de la separación de la banda a Yoko Ono. ¿Qué más querés: a Paul McCartney haciéndote un asado en tu casa? Imperdible, como dijo el dire de la radio: un auténtico regalo para la humanidad.

Una composición musical de trascendencia: “Kushe Papai” (2020)

La frase célebre del tema de Charly García que reza “Qué se puede hacer, salvo ver películas” se resignificó durante la pandemia para María Suárez, compositora platense radicada hace casi dos décadas en Neuquén, quien bajo los alcances del aislamiento preventivo se dijo “Qué se puede hacer, salvo componer y componer”. Y eso fue lo que hizo. Durante la pandemia no fue una, sino varias las obras que María compuso o terminó, pero la que más resonancia regional, nacional e internacional cobró fue “Kushe Papai” (en mapuzugun, el idioma mapuche: mujer anciana) una obra por la que le dieron el primer premio del concurso “Iberorquestas” para compositoras Iberoamericanas 2020. En diciembre del año pasado fue el mismísimo ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer quien se lo entregó en mano en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires

La obra, de trece minutos de duración, está compuesta para orquesta sinfónica y coro mixto de niños y jóvenes y fue estrenada hace quince días en el Teatro Español -junto a la sinfónica de Neuquén- en una adaptación para dos solistas, donde la propia María Suárez en hizo el contralto y la cantante Yanina Cifuentes la voz soprano.

La estructura de “Kushe Papai” es sorprendente dentro de lo que es el canon de composiciones orquestales y esto fue algo que por momentos hizo dudar a María en tanto obra con posibilidades dentro de concursos del género. En declaraciones al diario Río Negro dijo hace un tiempo:

Cuando pensé está obra pensé en una evocación sonora que transmita esa sensación ritual del tambor y el canto. Como que fue muy jugado ese final porque era para un concurso y decía ‘me van a sacar…’ (risas) Imaginate, termina con bombo y canto, no es común este tipo de lenguaje en una obra sinfónica que lleva a otro mundo. Y sin embargo al jurado eso mismo le encantó”

La búsqueda de una expresión estética, conceptual y musical que ponga en escena y de cuenta de la ancestralidad que late en nuestros territorios no es nueva para Suárez. Sus ancestros y ancestras aymaras conversan muchas veces en su conciencia cotidiana y esas trazas culturales aparecen en su obra. Por eso “Kuse Papai” puede haber sorprendido al jurado del Iberoaméricas, pero no sorprende a quienes siguen de cerca el camino artístico de esta mujer que –poco a poco y paso a paso- se está convirtiendo en una de las compositoras de peso de la música orquestal argentina actual.

Definida un poco en sus palabras, esta obra comienza con el movimiento “Despierta montaña”, que busca evocar un amanecer en la montaña, al que le sigue “Camino Memoria”, otro movimiento instrumental con motivos musicales que evocan una marcha de todas las comunidades a través de distintas orquestaciones. El tercer movimiento es “Ceremonia”, donde María buscó que los instrumentos de orquesta evocaran la sonoridad de los instrumentos mapuches y un canto ritual con un toque de bombo sinfónico que es el típico toque ceremonial del kulxug. El cuarto movimiento es “Abuela Luna” que es un canto a las mujeres abuelas y la obra termina con “Despedida” del que María dice: “es lo más descontracturado de la obra, por así decirlo. Con bombo sinfónico y canto nada más. Termina como si fuera una ceremonia”.

El camino que le queda por delante a “Kushe Papai” es largo y fructífero y distintos escenarios del mundo podrán disfrutar de aquí en más de esta obra compuesta en plena pandemia.

 

Una película: “El poder del perro” (2021)

Esta es la película de la que mucha gente está hablando por estos días. Dicen que es la que va a competir palmo a palmo todos los premios importantes para Hollywood y el mainstream global con “El rey Richard”. Una pena, porque estaríamos hablando de una obra maestra (esta) que muestra una historia en la que las expresiones humanas más universales afloran para contar una gran fábula y de aquella otra, la de Ricahrd, una película mediocre sobre los beneficios de ser meritócrata en esta sociedad individualista (por más que Richard trabaje “para su familia”, el individualismo meritócrata que propone aquella película es infumable).

Lejos de importarnos demasiado si Richard arrasa en los Oscar y en los Golden Globe, lo que hemos de rescatar aquí es que tenemos de regreso a una de las más grandes directoras de cine de los últimos tiempos. Y ojo que al decir “directora” también decimos “director”, o sea: no estamos diciendo “una de las más grandes directoras mujer”, no, estamos diciendo “una de las más grandes personas que han dirigido cine en los últimos tiempos” ¿Vieron que se quejan y cacarean no sé qué pavadas sobre la RAE pero el lenguaje inclusivo aquí hubiera servido?

Jane Campion dejó boquiabierto al planeta hace ya casi 30 años con “The Piano”, luego sorprendió a todo el mundo con su adaptación del “Retrato de una dama” de Henry James. Un par de años más tarde demostró que haría lo que le viniera en ganas al filmar esa obra maestra y delirante que es “Holy Smoke” (sobre este film en particular hemos hablado en el siguiente artículo (abriry a partir de allí hizo cine cuando tuvo qué contar, filmó un thriller, “In the cut”, y luego hizo “Bright Star”, una película sobre los últimos años de vida del poeta John Keats, pero puso la lupa no sobre el poeta/leyenda sino sobre la pareja de Keats, Fanny Brawne. Desde ese entonces no volvió a estrenar ningún largo en 12 años. Hasta que llegó “El poder del perro”…

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Lo más genial de "El poder del perro" es que Jane Campion ha logrado llevar a un extremo casi de perfección su propio estilo en el que lo que no se ve en pantalla es tan importante, profundo y hasta majestuoso como lo que sí se ve. En este western de vaqueros que no pueden habitar el estereotipo del “hombre que forjó la civilización a lo macho” todo lo que no entra en el metraje (la construcción propia de quien mira la historia) es relevante.

En épocas donde el mandato es que TODO se tiene que ver, una película así, sin flashbacks ni monólogos explicativos, con toda esa carga de belleza estética y ese espacio para interpretar que pasó y pasa fuera de pantalla con sus protagonistas, es un regalo del mejor. Es como un beso que te devuelve a lo mágico de la vida, los pliegues, las cosas que no son condenadamente explícitas. El poder de ver el perro en donde todas las personas ven la colina. Véanla ya en Netflix o en Cuevana3 porque será una película que seguramente quede en la historia grande del cine.

 

Un disco regional: “Defensa Civil” de Chewelche (2021)

 

Chewelche (“la gente bravía” en mapuzugun) es una banda de rock metálico de la ciudad de Plaza Huincul que nace de la separación (no sabemos si transitoria o definitiva) de la hoy mítica banda Aonikenk, de amplia trayectoria en la escena metalera de todo el país. La forman Ariel Basualto (Bajo y Voz) acompañado por su hijo Juan Bruno Basualto (Guitarra) y Sebastián Figueroa (Batería).

La agrupación ni bien nació, editó -en marzo de 2019- su primer trabajo, que se llamó “Nunca amutuy, quedémonos!” un material que, desde la canción que le daba título a la placa, ponía en tensión la célebre letra de “Amutuy, soledad” (“Vámonos, soledad”) de Marcelo Berbel: la consigna no era irse frente a la injusta impronta colonizadora, sino quedarse y resistir. Toda una declaración de principios y un reajuste en el discurso de dónde y cómo se posicionan los pueblos originarios hoy, en la tercera década del siglo 21.

El disco tuvo una muy buena acogida en el público metalero, pero no hubo mucha oportunidad de presentarlo en conciertos pues -a menos de un año de aparecido- llegó la pandemia.

Este detente obligatorio hizo que la banda se encerrara a trabajar hacia adentro y de allí surge este último disco, recientemente editado, que contiene material compuesto y grabado íntegramente en pandemia. La realización dela placa se hizo en Mezclarte Estudios de Cutral Co bajo la dirección técnica de Franco Contreras, quien junto a Juan Bruno han mezclado y masterizado el material con un nivel que ha dejado boquiabierto a más de un especialista. Eso no fue todo, sino que la banda apostó a trabajar nuevamente con el sello Icarus Music y lanzó en septiembre de este año el disco en vinilo, cassette, cd y plataformas digitales varias. Es decir: en épocas de retraimiento presencial y consagración de la virtualidad, Chewelche apuesta a todos los formatos físicos.

Excelentemente tocado, bien arreglado y pleno de canciones que continúan la tradición urbano patagónica de Aonikenk, pero sumándoles algunos condimentos más sólidos y profundos a los contenidos relacionados con algunos temas sociales y a los que tienen que ver con la visión de lo originario. Es la misma voz poética, pero parece que ha madurado. Chewelche es la forma acabada de una estética metalera patagónica que puede inclusive atravesar la casilla de fanáticos del género para conmover a otros públicos sin perder ni un ápice de su carácter genuino.

Si bien hay canciones de crítica a la coyuntura socio política (“Plata sucia y carnaval”, o “Defensa civil”) algunas otras de corte personal y vivencial (“Juan Manuel” o “Una canción que hable de vos”), vamos a compartir la letra de “Grito de memoria”, una potente canción que de manera didáctica desanda el discurso racista y mitrista sobre la pre-existencia. El tema es una excelente demostración de la evolución de una banda que de su mensaje y de su música busca un equilibrio tan potente como claro:

Aunque quieran creer cualquier historia

silenciar este grito no podrán

algunos libre de ayer mintieron

y te muestran verdad donde no hay

 

Por eso rujo y resisto como el viento

preexistentes son los pueblos de mi sur

ni chilenos, ni argentinos son aquellos

y defienden sus derechos con razón

 

Desde mi lugar resisto como ellos, tiempo atrás

sin olvidar tanta muerte y represión

anteceden a fronteras del territorio ancestral

como el cielo que cobija nuestro suelo

 

Por eso vuelvo a cantar para aclarar la memoria

dejen a de manosear los lagos, los bosques, nuestra tierra

y algún día entenderán que algunos libros mintieron

Los escribió quien robó, asesinó, se apropió

Y luego negó la matanza

 

Una gran compañía en redes: “Gente rota” (2020/21)

El mundo era zozobra, no sabíamos cuánto iba a durar todo esto, cuantas personas iban a morir, cuánto tiempo íbamos a tener que permanecer aisladxs y cuánto iba a pasar hasta que encuentren las vacunas que hicieran retroceder al virus. Una porquería total de realidad global vivimos, por favor nunca nos olvidemos de esto…

En medio de todo ese pesar y desconcierto, un joven animador, guionista y humorista decidió apostar más y más fuerte a un proyecto que ya venía realizando con creciente repercusión: animar videos usando como único guion y banda sonora los audios de voz de whatsapp que la gente le iba enviando. El resultado fue la consagración del ciclo, “Gente Rota” que aún está haciendo para redes con mayúsculo suceso pues él, como muy poca gente en pandemia, supo cómo mantener el humor en lo alto, haciéndonos reír durante días de tristeza calcada. ¡Si hasta de él mismo hizo una caricatura! El “hombre canelón”, personaje todo despeinado y vestido con una sábana en el loop de la vida en aislamiento, es ÉL MISMO...

Completamente profesional en su estética, pero amateur en su definición (no olvidemos que la etimología de es “amador”, es decir: quien ama lo que hace) Lucero nos ha dejado una saga que será objeto de estudio a futuro, porque retrata a través del humor lo que nosotrxs mismxs hemos generado como personas habitantes de un mundo hiperconectado y a veces pasado de virtualidad. Gabriel le ha puesto cuerpos (graciosos, por momentos desopilantes) a esas voces fantasmas que transcurrían los días de una virtualidad notable. Un genio: ¡muchas gracias por haber estado cada semana allí!

 

Un premio importantísimo: “Cantos limayos” (2021)

Quizás la noticia más trascendente de este año en materia de literatura regional fue el otorgamiento del premio nacional “Alfonsina Storni” a la escritora zapalina Silvia Mellado por su poemario “Cantos Limayos”, un escrito poético en el que -ya sugerido por el título, luego refrendado por los poemas- se dispara ante quien lee una suerte de mundo fabulado que tiene como protagonista al Río Limay y todo lo que de él se desprende y todo lo que a él llega. La vida.

Cuando recibió el premio, Mellado contó que el título de la obra lleva la palabra “Limayo” que es “una palabra inventada que reúne el río Limay y el nombre de mi papá. Cuando empecé a pensar en el título de libro, caí en la cuenta que muchos de esos poemas habían surgido a partir de unas caminatas por la ribera del Limay y que muchas de esas caminatas fueron parte de un duelo que transité por la muerte de Pelayo, mi papá, que falleció en 2019. Y también una de las cuestiones que se me reveló ya cerrando el libro es que la Catalpa, uno de los árboles con mucha presencia en estos textos, simboliza el hogar paterno en la antigua china. Lo descubrí por casualidad, leyendo un diccionario de símbolos”

Así, contemplando el río con los ojos de Silvia, quien lee va metiéndose en este mundo Limayo, un universo con las reglas propias de los grandes universos literarios. El jurado del certamen dijo que esta obra de Silvia destacaba por “(…) la precisión de la lengua que, entregada a las distintas formas del paisaje, nos ofrece la visión de otro mundo, que es éste. Por momentos, se acerca a la poesía oriental, tal es el distanciamiento y la precisión de las imágenes, donde el yo se confunde con el paisaje”. Pues al leer estos cantos, no quedan dudas de que la cosa es completamente así, y que la perdurabilidad de esta descripción poética será total y atravesará generaciones.

En el universo Limayo hay frutales huachos resistiendo la deforestación de las chacras en pos de la urbanización, hay costas cristalinas siempre, a pesar de las bolsas y las latas que trae el carcinoma del progreso. Todo está allí, todo aquello que las personas portamos (a veces como hacha, a veces como bendición) junto a lo propio del río, ese devenir inmortal que nos antecede y nos sucederá.

Mellado dice que es muy probable que en febrero del año que viene el poemario sea editado para la provincia, el país y el planeta. Todo indica que así será. En ese momento, cuando el libro de este poemario elaborado poco antes de que comience y durante la pandemia se edite, los caminos que recorrerá serán estupendos, porque las cosas que cuentan son sólidas, necesarias y preciosas. El libro dará que hablar. Ya lo dice la misma autora en uno de sus versos:

 

A toda hoja la respalda un árbol.

Aún a las que, arremolinadas,

caen lejos de las raíces.

29/07/2016

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