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Investigadores en ciencias biológicas de la Universidad Nacional de La Plata propusieron conformar equipos especializados que se ocupen de cuidar y controlar plantas de cannabis, así como de aplicar los protocolos de uso clínico y de calidad química y farmacológica, a fin de que, con la autorización legal correspondiente y la supervisión de los organismos competentes del Estado, esa institución educativa pueda estudiar la producción del aceite de cannabis, alternativa medicinal que podría curar la epilepsia.
La información se publicó en una revista de divulgación científica de la Facultad de Ciencias Exactas de esa casa de estudios, a través de un artículo donde el tema fue explicado por el doctor Luis Bruno Blanch, director del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos (Lideb), que depende del Departamento de Ciencias Biológicas de dicha facultad platense.
En la nota se destaca que “aproximadamente 65 millones de personas padecen epilepsia en el mundo y el 80% de ese total vive en países subdesarrollados”, y que de ellas “más de la tercera parte son refractarias, es decir no hay medicamento ni conjunción de medicamentos que sirvan para curar el problema de sus crisis epilépticas”.
“Para estos casos lo único que se conoce es el cannabis -dice el artículo de difusión universitaria-, pero como la planta figura como droga peligrosa, no hay muchos países en los que pueda usarse legalmente” con la garantía de “los estudios y controles necesarios que supone el uso medicinal de cualquier planta”.
Recuerda luego que “en nuestro país el tema sale a la luz porque las madres buscan soluciones para sus hijos que convulsionan, haciéndose cargo del vacío que deja el Estado, y asumiendo los riesgos comienzan a cultivar el cannabis y a preparar el aceite que utilizan”.
La nota, publicada en la revista “Materia Pendiente” que edita la mencionada facultad, relata que “paralelamente, y no con menos lucha, logran que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) autorice el ingreso legal a la Argentina del aceite de cannabis para uso medicinal personalizado, pero todo esto se hace sin controles de calidad ni investigación”.
El experto Luis Bruno Blanch considera que “hay dos realidades en torno al tema”, ya que “por un lado no hay un conocimiento profundo de los resultados de estas aplicaciones y las repuestas clínicas son contradictorias, y por otra parte no hay controles sobre el aceite que se usa. En el caso del fabricado por las familias de los enfermos, no se conoce el contenido ni las características”, y en cuanto al que proviene de importación, “no hay testigos de control de calidad”.
“Así como la calidad del vino depende de su terroir, de la atura, del régimen de lluvia, es decir del medio donde está la viña, y esas condiciones son las que determinan que tenga más o menos metabolitos secundarios, que son los principios activos desarrollados, del mismo modo sucede con la planta de cannabis”, puntualiza.
“Por eso nos vamos a encontrar -continúa el investigador en biología- con que de acuerdo al lugar y las condiciones de cultivo, la planta va a contar con más o menos metabolitos, es decir principios activos, y por lo tanto la calidad y contenido del aceite que se fabrique con ellas será diferente. Para poder hacer un estudio serio, debemos saber qué tipo de aceite se utiliza y con qué concentración, de modo que puedan evaluarse los resultados con una referencia concreta. Es posible que muchas de las repuestas negativas se deban a la dosis, y no a que el aceite no sirva”.
El laboratorio que dirige Blanch, el Lideb, propuso a la conducción de la Universidad de la Plata la creación de un equipo de salud interdisciplinario, con participación de profesionales de las facultades de Agronomía para que se ocupen del cuidado y control de la planta; y de Medicina a fin de aplicar los protocolos del uso clínico; así como de las áreas de Farmacia y Química para trabajar en la producción y control de la calidad del aceite, todo “avalado por la Anmat y las comisiones de ética pertinentes”.
La publicación menciona que el citado especialista fue consultado por la comisión de Salud de la Cámara de Diputados de la Nación en el debate sobre el proyecto de ley de la legisladora Gabriela Troiano, que promueve la investigación y producción de cannabis medicinal en las universidades nacionales.
Blanch propone en ese sentido “una política de salud que sirva a la población, con presencia del Estado en el control de la producción, y que el aceite de cannabis sea considerado un medicamento, que cumpla con los requisitos del control que establece el Anmat para cualquier fármaco, estudiando los efectos adversos, la toxicidad y determinando la dosis de aplicación”, según destaca la nota de la revista “Materia Pendiente”.
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