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Informe Especial
20/06/2016

La crisis

En Neuquén, 3.000 personas asisten diariamente a comedores

En Neuquén, 3.000 personas asisten diariamente a comedores | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El dato surge de un relevamiento que incluye información brindada por el municipio, las autoridades provinciales y las ONG que trabajan en la ciudad. Hay más de 30 comedores y merenderos con distintas características cada uno.

En la ciudad de Neuquén aumentó la indigencia y la cifra de personas asistidas en comedores y merenderos trepó a 3.000. Depende quien lo cuente, el aumento es poco o mucho.

Pero lo cierto es que la famosa copa de leche se suministra hasta en asociaciones que atienden a personas discapacitadas, pasando por los clubes de fútbol hasta las organizaciones de abuelos. En todos los casos, los aumentos de las tarifas de los servicios públicos obligan a desarrollar una dosis de ingenio para salir adelante.

Según el subsecretario de Desarrollo Social de la provincia de Neuquén, Diego Cayol, su cartera mantiene 18 comedores y merenderos sólo en Neuquén capital. Nueve de ellos tienen personal pago del ministerio y los restantes están a cargo de organizaciones intermedias que reciben ayuda del Estado, mayoritariamente la carga diaria de comida y la organización del menú.

El comedor más grande de la capital es el que funciona en el salón de usos múltiples (SUM) de Cuenca XV, llamado “Rincón de colores”, y tiene dos turnos en los que suma 1.150 personas cada día.

El lugar está a cargo de Natalia Brizuela, quien afirmó que “la realidad es durísima, cada vez hay más cantidad de gente que pide ingresar y que pide ración doble, para toda la familia”. Según indicó, el aumento de comensales de estos primeros 6 meses del año ronda el 25% y el aumento de la demanda ya consumió la previsión anual en materia de víveres.

Brizuela contó que “el año pasado asistimos a unas 850 personas, pero hacia finales de enero de este año explotó la cantidad de gente que espera comida”. Detalló que tenían previsto “un aumento de unas 200 personas en todo el año y ese cupo se cubrió en los primeros seis meses”.

Tamaña cantidad de gente no entra dentro del pequeño edificio, por lo que decidieron entregar viandas para que las familias las lleven a sus domicilios.

Aseguró que llegan 130 kilos de carne por día. “La realidad nacional está golpeando también a Neuquén, y acá en el barrio se nota con los obreros de la construcción, que han perdido sus trabajos o sus changas”, describió.

Entre los comedores provinciales los datos están cruzados y una familia que asiste a uno, no puede ir al otro. La población estimada del barrio Cuenca XV es de unas 4.500 familias.

Sin embargo, Cayol estimó el aumento de personas asistidas en comedores, en toda la ciudad de Neuquén, en un 10%

El funcionario detalló que se elaboran entre “2.200 y 2.500 raciones diarias”. A ellas se les suman las de las familias asistidas con la tarjeta alimentaria Crecer, del Programa de Seguridad Alimentaria, que alcanza en toda la provincia a unos 13.000 beneficiarios, de los cuales en la capital hay algo más de 7.000. La administración del programa, que se sostiene con fondos nacionales que llegan con atraso, es compartida con el municipio capitalino.

El funcionario reveló que su cartera generó la alternativa de que se pudieran dar altas, pero aclaró que no ha habido un incremento sustancial. “Hasta ahora -dijo- estimamos el incremento en un 10% de la población asistida”.

Sobre el impacto de los tarifazos en los comedores, opinó que “mientras (las instituciones) se manejen con tarifas sociales no nos impactan los aumentos. Cuando vemos situaciones particulares más graves, las canalizamos de manera inmediata con CALF. En el caso de Camuzzi es un poco más complicado”, apuntó.

En el ámbito municipal

En cuanto a la municipalidad de Neuquén, si bien es conocido que no tiene un programa propio de comedores, la subsecretaría de Desarrollo Social y Derechos Humanos, a cargo de Ana Luján, informó de la ayuda a una veintena de ONG.

Las contribuciones de la municipalidad son distintas, desde la copa de leche hasta yogures, lácteos, frutas y verduras, entre otros alimentos.

La funcionaria dejó en claro que "si bien el municipio no cuenta con comedores ni merenderos, se asiste a un gran número de gente solidaria que ayuda a niños y adultos en estos lugares".

"Seguiremos ayudando y acompañando cada proyecto que se presente, desde el inicio de la gestión el objetivo de nuestra dirección fue trabajar en conjunto facilitando las causas de este tipo", concluyó.

Cuando se refieren al trabajo social, los funcionarios hablan de trabajar en “el territorio”, una expresión que alude a la realidad barrial y a las ONG que intervienen en ese escenario.

En el “territorio”, conviven desde el SUM de Cuenca XV hasta la organización “Barriletes en bandada”; desde clubes de abuelos hasta aquellos que atienden a personas con discapacidad y se dedican a capacitación escolar. Todos, sin embargo, comenzaron a incluir la comida entre sus beneficios. Y todos lo hicieron por la misma causa: la gente llega con la excusa de la actividad que se promociona para ver si a través de ella, se obtiene el beneficio alimentario.

“Barriletes en bandada”, tiene un equipo conformado por psicólogos, estudiantes avanzados de esa carrera, docentes y estudiantes de la licenciatura en Educación. A lugar asisten 200 niños y adolescentes que viven situaciones críticas para su salud psicofísica, padecen de desnutrición, violencia familiar e institucional.

Los niños participan a contra turno del horario escolar y cuentan con un espacio de merienda o desayuno, atendiendo las necesidades básicas.

El comedor “caritas felices”, del barrio Rincón del Valle, trabaja sin ayuda oficial de ningún tipo. En Facebook es fácil encontrarlo, sólo hay que buscarlo por su nombre.

Lo sostiene la voluntad de su creadora, María Salvo, quien opina que “los gobiernos terminan por condicionarte todo”. Acá puede venir cualquiera y no tiene que llenar ningún formulario, a mi no me importa si después van a buscar comida a otro lado”, dice.

Ubicado en la avenida Novella y Rufino Ortega, el comedor asiste a unas 200 personas. Salvo aseguró que el aumento en la cantidad de asistidos “se nota en los chicos”, y que eso se nota “mucho en la merienda, cuando vienen los chicos de la escuela”. Asegura que le tiene “mucho miedo” al invierno, porque “la demanda va a crecer más todavía”.

En su caso, la boleta de luz trepó a 1.270 pesos y antes llegaba con 250”. Detalló que no puede utilizar el horno, porque cada garrafa cuesta 130 pesos y gasta dos por semana. 

Salvo aclaró que sólo la ayuda “la gente” y que no cobra planes ni recibe asistencia de ningún gobierno. “Hay chicos que van a buscar un sándwich a la iglesia del barrio y después vienen a tomar la leche”, afirmó.

Las iglesias

Con respecto a las iglesias, también hay variedad. La Iglesia Católica asiste a sus fieles a través de Cáritas, que concentra la atención social. En el caso de las evangélicas, los esfuerzos son más individuales, salvo el caso de los bautistas, que tienen una organización superior.

En el barrio Alto Godoy, por ejemplo, el padre Luis Agüero, obtiene el dinero para comprar la leche necesaria para cada día, a través de la venta de diarios y cartones que otros voluntarios les acercan o que ellos mismos buscan.

En cuanto a las organizaciones intermedias, sorprende Nehuenquén, un centro de día para jóvenes y adultos con discapacidad, que asiste a una veintena de personas con su correspondiente ayuda alimentaria y también tiene lista de espera.

La escuelita de fútbol “Los callejeros”, del barrio Almafuerte, desde diciembre que no recibe ayuda del municipio según explica su director, Carlos Olave.  A éste le preocupa que haya “muchos chicos en la calle que han abandonado la escuela. Estamos viviendo una situación complicada con los niños”, reflexiona. 

Olave trabaja en una casa de repuestos y los comercios que hacen rectificaciones lo ayudan a comprar los insumos para los casi 50 niños que practican el deporte más popular del mundo en sus canchas de piedra y arena.

Las experiencias se repiten y son infinitas. Esas 3.000 personas constituyen historias individuales de gran complejidad, que desnudan un problema cada vez más generalizado y urgente. La pobreza golpea a la puerta.

29/07/2016

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