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No es la primera vez que un gobierno que lleva adelante un plan contrario a los intereses del país al entrar en su más grave crisis recurre a Malvinas. Ocurrió con Galtieri cuando la dictadura se caía y nos llevó a una guerra y una derrota y está ocurriendo ahora con Milei, que consciente de que su popularidad se hunde y su reelección hace agua, intenta usar la mayor causa nacional para ver si puede remontar la cuesta.
Los anuncios de Milei sobre Malvinas son de una hipocresía sin límites, vienen de alguien que es admirador confeso de Margaret Thatcher y que no cree en la soberanía sobre las islas, de un presidente que se desentendió de esa causa y hasta llegó a avalar el derecho a la autodeterminación de los kelpers.
Más cercanamente el presidente se mostró avergonzado por la sábana con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, que mostraron los jugadores de la selección después del triunfo sobre Inglaterra en el Mundial, un gesto que despertó una revalorización de los valores nacionales y que él tachó sin embargo de “Nacionalismo de pacotilla y berreta”.
La base naval integrada de Ushuaia es un proyecto estratégico para unificar las operaciones de la Armada, servir como Polo Logístico de la Antártida yfortalecer la presencia en el Atlántico Sur. El proyecto, que fue concebido y se comenzó a materializar durante la gestión de Jorge Taiana como ministro de Defensa de Alberto Fernández, fue desfinanciado y cajoneado por Milei durante estos tres años.
Las sanciones a las petroleras que se aprestan a explotar el petróleo en nuestra plataforma marítima, están previstas en una ley que fue sancionada por Cristina Kirchner y que Milei deliberadamente no aplicó, perdiendo un tiempo precioso para conjurar un saqueo de recursos naturales que pertenecen a los argentinos.
La reacción de Milei es puro humo y llega tarde, su verdadero propósito es agitar el sentimiento patriótico entre los desorientados y los confundidos para ver si puede mejorar su imagen. Además muy probablemente esconde algún oscuro propósito, como el de facilitar la instalación de una base estadounidense en Tierra del Fuego.
Como se sabe, en abril de 2024 Milei viajó especialmente a Ushuaia para reunirse con la jefa del comando sur de EE.UU. la general Laura Richardson, lo que desde entonces ha dado pie a especulaciones sobre la posibilidad de que se permita a ese país instalar una base en las puertas de la Antártida y el paso interoceánico.
Para completar el cuadro, el gobierno de Milei intervino en enero de este año el puerto de Ushuaia con una excusa y hace algunos días recaló allí un petrolero británico proveniente de las islas, en abierta violación de acuerdos existentes y sin que el gobierno nacional abriera la boca.
Estados Unidos, el país que Milei admira y del que se considera aliado incondicional, apoyó a su aliado histórico el Reino Unido en la guerra del Atlántico Sur. Algo parecido hizo el genocida chileno Augusto Pinochet, a quien el presidente argentino acaba de elogiar públicamente durante su visita el país hermano sin temor a agraviar a su pueblo.
Milei hace esto ahora porque está en el pozo más bajo de popularidad y porque una vez más trata de halagar a Donald Trump, que hace unos días y para presionar al Reino Unido deslizó que podría revisar su postura sobre Malvinas. Pero pocas horas después el secretario de Estado, Marco Rubio, ratificó la postura “neutral” de EE.UU. en el conflicto. Postura que como se sabe no es neutral sino a favor de su aliado.
Mientras Milei protagonizaba su acto de campaña tratando de montarse sobre las expectativas soberanas del pueblo argentino, excombatientes, ambientalistas y abogados presentaron una “acción preventiva por daño ambiental y soberano” en el juzgado federal de Río Grande. Denunciaron que el proyecto “León Marino” es una explotación hidrocarburífera sin perrmiso de las autoridades argentinas y pidieron una medida de no innovar para que no sea llevada a cabo.
Hace unos días, el veterano de Malvinas Edgardo Esteban, ex director del Museo de las islas y autor de “Iluminados por el fuego”, dijo en Neuquén que el momento actual es una gran oportunidad para hacer soberanía.
Cualquiera podría preguntarse ¿justamente el momento actual, con un gobierno que se somete a Estados Unidos y a Israel, vota en sintonía con ellos en las Naciones Unidas negando la esclavitud e intenta extranjerizar las tierras del país? ¿Un presidente que deliberadamente abandonó la causa Malvinas?
Y bien, cuando un gobierno abandona la defensa de la soberanía nacional es el momento oportuno para que quienes aman a la patria salgan a defenderla.
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