-?
Es conocido por la opinión pública informada que la llamada “Escuela de Frankfurt” (el nombre oficial es “Instituto de Investigación Social de la Universidad de Frankfurt”) es una de las instituciones científicas más prestigiosas a nivel internacional. Lo que suele no saberse, y que es muy importante para los argentinos, es, primero, que la Escuela fue creada y sostenida financieramente en sus primeros tiempos por un intelectual argentino y, segundo, que, en el presente año, la Escuela eligió como asociado en la más importante investigación social de nuestro continente al Conicet de nuestro país.
La Escuela fue fundada por Félix Weil, que nació en Buenos Aires en 1895, hijo de un inmigrante alemán de origen judío, Hermann Weil, que se dedicó al comercio de cereales y que, a principios del siglo XX, se convirtió en uno de los primeros cerealistas mundiales. Félix, muy joven, fue enviado a estudiar a Alemania, donde se recibió de doctor en ciencias políticas y se convirtió en militante socialista; participó de numerosos debates sobre los temas polémicos en ese momento, en particular sobre el papel del estado y los problemas funcionales a la instalación del socialismo. Fue crítico (al estilo de Rosa Luxemburgo) del carácter autoritario que tomaba la revolución soviética, cono también lo fue del antisemitismo y el nazismo.
En 1922 convenció a su padre de financiar la Primera Semana de Trabajo Marxista, en la que participaron intelectuales de la talla de Georg Lukács, Karl Korsch, Richard Sorgey Friedrich Pollock. Como resultado de ella y alentado por su éxito, decidió, con el apoyo de su padre, fundar en 1924 al Instituto para la Investigación Social (Institut für Sozialforschung) en Fráncfort, que es conocido como Escuela de Fráncfort.
En los años 1920 estuvo en nuestro país donde investigó y publicó lo que fue en su momento un influyente trabajo sobre la incipiente clase obrera local. Volvió en los años 30; tuvo un papel importante en la reforma del sistema impositivo, con la creación del impuesto a los Réditos. En su libro El Enigma Argentino realiza un aporte importante de interpretación de la sociedad argentina, defendiendo el proceso de industrialización y criticando fuertemente a la vieja clase dirigente conservadora y a los estancieros terratenientes.
Radicado en Estados Unidos, falleció allí en 1975.
A pesar de ser el fundador y principal sostenedor económico de la Escuela, primero en Alemania y luego en su exilio en Norteamérica —a causa de la llegada al poder del nazismo—, Weil se negó a dirigir el centro e incluso rechazó que se la denominara “Fundación Weil”. Finalmente, Max Horkheimer asumió la dirección.
En la primera época de la Escuela participaron también Teodoro Adorno, Walter Benjamín y el economista Friedrich Pollock. En 1933 el gobierno de Hitler cerró al Instituto, se confiscó su importante biblioteca y se persiguió a sus miembros. Pero ya la escuela se había afianzado y se había extendido por otras ciudades europeas, como Ginebra y París, con lo que se inició una emigración de sus miembros y, finalmente, muchos de ellos obtuvieron un refugio intelectual en la Universidad de Columbia, Estados Unidos.
Allí, en 1947, Adorno y Horkheimer publicaron la Dialéctica del iluminismo que estudia lo que denominaron razón instrumental,que cosifica al pensamiento y a las relaciones sociales de tal forma que la sociedad produce y reproduce continuamente el conformismo social, un proceso que culminó en los campos de concentración y el exterminio de pueblos enteros. El imperativo de la época es “orientar al pensamiento y acción de modo que Auschwitz no se repita, que no vuelva a ocurrir nada semejante”.
Han pertenecido a la escuela, además de los ya nombrados, personalidades como Erich Fromm (cuyos libros “El miedo a la libertad” y ”El arte de amar” marcaron a toda una generación), Herbert Marcuse, Fr. Neumann, Löwenthal y J. Habermas. En todos ellos está presente la problemática del hombre como ser social, los valores humanos, la libertad, la democracia y el tema de la racionalidad.
Años después de terminada la guerra, el propio Horkheimer encabezó el regreso de la Escuela a Alemania. Allí lo sucedió en la dirección del Instituto JürgenHabermas, filósofo de indudable influencia en el pensamiento actual.
Este mes el Conicet firmó un convenio de cooperación con esta prestigiosa Escuela con el objetivo de renovar los estudios de cambio social en América Latina. Entre otras cosas, el vínculo prevé el intercambio de recursos humanos, posgrados conjuntos, conferencias y demás actividades de primer nivel, lo que debería ser motivo de orgullo para la ciencia argentina. Sin embargo, se supo solamente porque lo publicó el periodista científico Pablo Esteban en el diario “Página 12” (16-8-25), ya que ni el Conicet ni el gobierno informaron nada.
Como dijo el profesor Esteban Torres, investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba, a cargo de liderar el acuerdo (citado en la nota de Esteban): “Esto es algo deliberado, no quieren darle trascendencia a las ciencias sociales.
Es que para el gobierno la educación pública y la investigación científica son sospechosas y, en particular, las ciencias sociales se ven como “enemigas” en la guerra cultural que han declarado y pretende, si no eliminarlas, al menos reducirlas a su mínima expresión.
Ya Milei había dado su opinión como candidato (en el programa de Marcelo Bonelli en Radio Mitre del 19 de agosto de 2023) donde dijo que todos los investigadores argentinos son “delincuentes”; mientras que en una entrevista de Jonathan Viale (también del mes de agosto del 2023) puso en duda la utilidad del científico: “¿Qué productividad tienen?, ¿Qué han generado los científicos?” y advirtió que “no se nota” su aporte en el desarrollo económico y el progreso social; como consecuencia, propusoeliminar al Ministerio de Ciencia y Técnica y privatizar al Conicet y a toda la investigación.
Por eso disminuyó la inversión en ciencia y técnica, que ya era baja en el año 2023, del 0.3% del PBI al 0.21% en el 2024 y se estima al 0.15% este año. Y por eso ve como una afrenta personal la resistencia en la calle a la “motosierra libertaria”, al éxito de la transmisión televisiva de la investigación del Conicet en el fondo del mar frente a Mar del Plata o, ahora, el convenio con la Escuela de Frankfurt.
NOTA; Una excelente y muy detallada biografía de Félix Weil es la de Mario Rapoport “Bolchevique de salón”, Ed. Debate, (Buenos Aires, 2014)
Va con firma | 2016 | Todos los derechos reservados
Director: Héctor Mauriño |
Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite